De Job, Dios dijo: “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal?”
Pero en el capítulo 22, Elifaz le dice a Job: “Por cierto tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin.” Y sigue acusando a Job de varias maldades específicos.
¿Cómo puede estar hablando de la misma persona? ¿Sería que como Job era humano y tenía sus límites? Quizás Elifaz sabía de unos que esperaban ayuda y no la recibieron En el corazón Job podría haber tenido el deseo de ayudar a todos pero no la posibilidad.
Dios conoce el corazón sincero, y esto me da mucho consuelo. También me ayuda estar más lento en juzgar por apariencias.
Etiquetas: corazón sincero, el criticar a otro, no juzgar